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Las fichas de producto son uno de los elementos clave para conseguir dos objetivos muy deseados: 1) atraer visitas y 2) lograr convertir las visitas en ventas. Casi nada, ¿cierto?

Dado el gran potencial que tiene este elemento de las tiendas online, vamos a analizar algunos consejos para crear fichas de producto online que vendan solas. De hecho, las sugerencias que voy a exponerte a continuación son, digamos, prácticamente obligatorias si queremos estar a la altura de la buena competencia y queremos evitar el desastre.

Comenzaremos primero por tratar aspectos relacionados con la forma de mostrar la información del producto.

Antes que leer la información y fijarse en otros detalles de nuestra ficha de producto, el visitante lo primero que hará -consciente o inconscientemente- es juzgar por las apariencias. Si lo que ve en los primeros segundos no le gusta, se marchará con un simple clic de ratón, sin más.

Vamos a tratar de dar la mejor impresión para que el contenido de nuestra ficha de producto, además de ser bueno, lo parezca.

Tipografía legible

No juegues ni hagas “cosas raras” con las tipografías. Los experimentos los dejamos para el Quimicefa. Ves a lo seguro y utiliza fuentes bien legibles (son recomendadas las llamadas sans serif). Las más comunes, apreciadas y utilizadas por su legibilidad son Verdana y Arial.

El tamaño de la tipografía ha de ser legible para todos los públicos. Si hay una cosa que me molesta especialmente en cualquier texto -después de las faltas de ortografía- son los tamaños de tipografía minúsculos. Es un error demasiado común en la red y yo te animo encarecidamente a no caer en él.

Piensa en los millones de usuarios de la red mayores de treinta y pico años. A los cuarenta (e incluso algo antes) muchas personas comenzamos a sufrir de vista cansada. Es muy desagradable tener que forzar la vista para leer textos demasiado pequeños. Hay muchas personas -de todas las edades- con problemas visuales. Ponlo fácil. Incluso para usuarios sin problemas visuales, resulta mucho más cómodo para ellos leer un texto con un tamaño mayor. En este sentido un tamaño adecuado sería un mínimo de 12 puntos.

Mantén la coherencia visual

Utilizar con coherencia en todas las fichas de producto los colores, el tipo y el tamaño de las tipografías, ciertos símbolos (señalética) utilizados para dar información y otros elementos ayudará a la navegabilidad de los usuarios en tu sitio web.

En este sentido es importante que todas las fichas de producto de tu tienda online utilicen las mismas tipografías, tamaños y colores en los diferentes apartados que las componen.

No hacerlo así puede crear confusión, sensación de desorden y de falta de profesionalidad. La coherencia visual no se trata de un asunto meramente estético -que también lo es-, también transmitirá confianza a tus visitantes.

Te ayudará a mantener dicha coherencia en tus fichas de producto, planificar bien antes y pensar bien cual será su estructura y formato. Una vez decididos los criterios, utilízalos sistemáticamente en todas las fichas de producto.

Dividir contenido en apartados (pestañas)

Esto es recomendable hacerlo ante fichas de producto muy extensas y, especialmente, cuando hay información de diferentes tipos (menos técnica para la mayoría de los usuarios y más técnica para quiénes buscan información más detallada).

Si mezclamos todo en un mismo apartado los usuarios se encontrarán con una cantidad tan abrumadora de información que, en muchos casos, les hará perder el interés y se marcharán sin leer nada.

Por otro lado existen usuarios más avanzados o que desean conocer más detalles de nuestros productos. Estos agradecerán una información más técnica y pormenorizada.

¿Cómo contentar a todos? Dividiendo el contenido en apartados. El apartado principal, el que aparece por defecto, contendrá información básica y suficiente para captar la atención del usuario e indicarle de forma sencilla las características principales del producto. Junto a este apartado principal podemos crear dos o tres apartados añadidos con información más concreta y extensa, para que usuarios con necesidad de más datos puedan leerlo.

Esta forma de presentar la información se utiliza en muchos ámbitos además de la web. Por ejemplo, los sistemas operativos y aplicaciones mantienen bien estructurada la información mediante el uso de divisiones por pestañas, como se puede ver en la imagen:

A continuación nos centraremos en tratar aspectos relacionadas con el contenido de la información del producto.

Contenido informativo (pero no publicitario)

Una buena ficha de producto debe ser capaz de contener toda la información necesaria para que un usuario de nuestra tienda online se decida finalmente a comprar.

Para ello utiliza un lenguaje común, con vocabulario entendible para la mayoría. Usar frases y palabras rimbombantes no impresionará a nadie, ni atrae y tampoco te ayudará a vender. Más bien todo lo contrario.

La venta online es una venta a distancia. El usuario está a solas con su ordenador y dentro de tu tienda online. No puede acercarse a una estantería o mostrador, preguntarle a un vendedor, ver, tocar u oler el producto deseado. Esas -llamémosles- carencias de la venta online, hay que compensarlas lo máximo posible poniendo a disposición del usuario información más que suficiente para que tenga bien claras las características del producto que tiene delante de la pantalla.

Pero una buena ficha de producto va más allá. Es proactiva. ¿Qué quiero decir con fichas de producto proactivas? Pues son aquellas que incluyen información adicional que ayudará a contestar a las posibles preguntas de la mayoría de los usuarios de nuestra tienda online. En este sentido tenemos que ponernos en la piel de los visitantes (eso se llama mostrar empatía), y pensar en los posibles interrogantes que se puedan plantear.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que vendemos macetas de plástico de calidad. En ese caso explicaremos de qué material están fabricadas y las diferenciaremos de otros materiales inferiores. Explicaremos sin son aptas solo para interior o sin lo son también para exterior. Si se decoloran con el sol o si bien tienen un filtro de rayos UVA que resiste mucho mejor la acción prolongada del sol. Podemos facilitar información adicional que quizás el visitante agradezca e incluso le anime a comprar otros productos que tengamos a la venta, como por ejemplo, especificarle qué cantidad de tierra es necesaria para llenar la maceta. Podemos exponer, además, algunas de las virtudes de las macetas de plástico: menor peso que las macetas de barro, madera o piedra, aspecto este muy adecuado para quien tiene una cantidad considerable de estas en el balcón o la terraza.

Que nuestra ficha de producto sea informativa no significa que sea sosa y no intente apelar a los sentidos. Podemos incluir algunas frases o expresiones con el objetivo de persuadir al visitante. Eso sí, hay que evitar el lenguaje publicitario barato tipo: “Le presentamos la mejor maceta del mercado” y sandeces similares. Nadie se lo creerá y, además, generará desconfianza. ¿Ok?

Tono positivo

Positivo se es y, en consecuencia, nos mostramos así. Nuestra personalidad se refleja en nuestras acciones y expresiones faciales, orales y escritas. En una ficha de producto se transmiten palabras escritas, y a través de ellas podemos comunicar positivismo, incentivar a la compra de maneras indirectas y generar entusiasmo.

Para ello va una sugerencia:

Construye las frases en positivo. Aquí nos sirve el tan conocido ejemplo de decir “este vaso de agua está medio lleno” o que está “medio vacío”. En ambos casos encontraremos la misma cantidad de agua, pero las sensaciones en una u otra forma de expresarlo son muy distintas. Cambiemos palabras negativas como “no”, “ninguno”, “tampoco”, por las positivas “sí”, “todos”, “también”.

Ya sabes… :-))

Fotografías de producto detalladas

Dejo para el final uno de los “detalles” más importantes de toda ficha de producto que se precie bien diseñada… la fotografía del producto.

Como ya mencioné anteriormente, hay una carencia que la venta a distancia tiene y que hay que suplir con buenos contenidos y buenas imágenes del producto. Una buena fotografía de producto debe reunir los siguientes requisitos:

Tamaño grande, que se puedan ver con generosidad los detalles.
• Donde sea conveniente -y a menudo lo es- ofrecer más de una perspectiva del producto.
• Cuidar que el color de la imagen se ciña a la del producto real. En ocasiones el paso por los editores de imagen nos puede jugar malas pasadas, transformando los colores, obteniendo tonalidades finales bastante más diferentes de la original. Si resulta que nuestro cliente ha comprado el producto en color fucsia -el que se ve en pantalla- y lo que le llega a casa es de color rojo… el problema está servido. :-((
Utiliza la opción zoom. Para ello la imagen que utilicemos del producto debe ser lo suficientemente grande como para que al hacer zoom la imagen sea nítida y no se vea pixelizada (bordes dentados). Si utilizas esta opción de agrandar la imagen, asegúrate de que la versión ampliada es, eso, amplia. Da mucha rabia hacer clic en una imagen que nos interesa ver mejor y descubrir que la ampliada es igual de pequeña que la original.

¿Dónde conseguir buenas imágenes para tus fichas de producto? Depende. Si trabajas con algún proveedor o proveedores, ellos suelen tener un catálogo con imágenes del producto. En los últimos años muchos proveedores se han puesto las pilas y tienen versiones de los catálogos impresos en formato digital (PDF normalmente). Si es posible pídeles el catálogo digital -o mejor aún- las imágenes aisladas en alta resolución. Puedes saber enseguida si un catálogo está en alta o baja resolución por su “peso”. Un catálogo en alta resolución no bajará de varios megas. Lo mismo las fotografías de calidad, la mayoría tendrán un tamaño de archivo que se acercará al mega.

Si no tienes la suerte de que el proveedor te las facilite o sencillamente es algo que has creado tú mismo, te sugiero que te hagas con una cámara un poco decente (no hace falta que sea réflex ni profesional aunque a nadie le amarga un dulce) y le dediques tu tiempo a ello. Dependiendo de la cantidad de artículos que tengas a la venta, con sus variantes de colores y tal, puede llegar a ser una tarea descomunal (te comprendo perfectamente pues he tenido que hacerlo muchas veces)… pero, créeme, merece la pena. Una buena imagen de producto puede ser la diferencia entre que el clic del ratón se haga en el carro de la compra o en ese botón que hay a la izquierda que dice “hasta luego Lucas”.

Y si realmente quieres marcar la diferencia, te sugiero que contrates los servicios de un fotógrafo profesional especializado en fotografía de producto. Los hay muy buenos y a menudo ofrecen precios muy competitivos. Aunque te suponga un gasto extra, te puedo asegurar que unas buenas fotografías de estudio de tus productos serán una excelente inversión.

Si tus productos son muy exclusivos y te fastidia que otros puedan utilizar tu imagen en sus tiendas online te sugiero que utilices algún tipo de “marca de agua” para identificar tu imagen claramente con tu negocio online. De esta forma los amigos de las fotos ajenas, con muchas ganas de ganar dinero y de trabajar poco, tendrán que buscar imágenes molonas en otro sitio… pero no en el tuyo. Algunas plataformas de comercio electrónico como, por ejemplo, Prestashop, tienen una función para agregar fácilmente marcas de agua a las imágenes.

Sí, el resultado de crear buenas fichas de producto es una de esas cosas que no sabemos explicar cuando entramos en una web, pero al final acabamos comprando.

Inviertes tiempo y dinero en posicionar tu tienda online y de esa forma logras atraer visitas. Pues ahora es el momento de convertir esas visitas en ventas, persuadiéndoles con una experiencia atractiva y memorable, con unas buenas fichas de producto.

 


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