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Optimizar las imágenes para posicionamiento en buscadores se ha convertido en una necesidad ya que uno de los factores que especialmente Google tiene en cuenta a la hora de posicionar un sitio web es el tiempo de carga de las páginas.

En su interés por la calidad en los resultados de búsqueda (lo que le ha convertido realmente en un buscador diferente al resto) Google ha llegado a la conclusión de que las páginas más rápidas en cargarse son preferidas por los usuarios y, por lo tanto, les cede un mejor puesto en su buscador.

A la práctica esto significa que dos sitios web con contenidos muy similares, se podrán diferenciar a la hora de posicionarse, teniendo en cuenta la rapidez de carga de sus páginas.

Existen varios factores que hacen que un sitio web sea más o menos rápido a la hora de cargarse. La cantidad de scripts que deban ejecutarse, los plugins o módulos que se cargan y, relacionado con lo que vamos a considerar en este artículo, la cantidad, peso y características de las imágenes utilizadas.

PASO 1: Utiliza el tamaño exacto

A menudo, muchos usuarios de sitios web creados con gestores de contenido (CMS) como WordPress, Prestashop y otros, insertan imágenes en los artículos o fichas de producto sin tener en cuenta el tamaño original de la imagen.

Estos gestores de contenido, con el objetivo de facilitar las cosas a todos los usuarios -incluidos los menos expertos- facilitan subir la imagen original y el propio sistema las redimensiona al tamaño deseado.

Esto que parece una gran ventaja, se puede convertir en realidad en un gran inconveniente. Si subimos imágenes originales directamente de la cámara de foto, móvil o de Internet sin redimensionarlas nosotros antes, ya que las imágenes, aunque aparezcan al tamaño deseado, en la web pesarán lo mismo que el original.

Pongamos un ejemplo:

Tenemos una imagen que pesa 525 kb. Mide 1024×800 pixeles. Ahora la queremos insertar en nuestro artículo o ficha de producto utilizando, por ejemplo, WordPress o Prestashop. El sistema te pide que subas la imagen y a continuación aparece un cuadro de diálogo donde te pide especificar el tamaño final de la imagen.

Supongamos que quieres que la imagen mida 345 pixeles de ancho. Lo haces, le das al botón de “ok” y ya está, a continuación aparece la fotografía en pantalla a 345 pixeles de ancho.

Visualmente perfecto, fácil y rápido. Pero el problema es que esa imagen que se ve en pantalla a 345 pixeles de ancho, realmente mide 1024 pixeles de ancho y pesa 525 kb. Si multiplicamos eso por todas las imágenes que aparecen en una página… hecha cuentas.

Es por eso que antes de subir las imágenes a la web debes de redimensionarlas tú mismo con una aplicación de edición de imágenes. Yo uso Affinity Photo, pero tú puedes usar cualquier otra para dejar las imágenes al tamaño exacto que necesites en tu web.

PASO 2: Optimiza la relación calidad/peso de las imágenes

El siguiente paso a seguir es escoger el formato más adecuado de imagen para la web y lograr la máxima calidad de imagen con el menor peso posible.

Este paso lo puedes llevar a cabo de manera muy sencilla con cualquier editor de imágenes.

El formato a escoger será uno de estos tres:

  • JPG: para fotografías de muchos colores. Es la más utilizada en la red y se logran ratios de comprensión/calidad muy buenos.
  • PNG: imágenes con muchos colores y que sea necesario utilizar fondo tranparente.
  • GIF: para imágenes simples, de pocos colores y que no tengan degradados. No es adecuada para fotografías.

Será mucho más sencillo de explicar y aprender cómo optimizar las imágenes con un editor de imágenes con un video demostrativo. Puedes verlo en el siguiente video publicado en YouTube (gracias a video2brain por el video)

 

PASO 3: etiqueta y nombra las imágenes pensando en SEO

Otro paso a llevar a cabo para terminar de redondear la optimización de una imagen para el buen posicionamiento en los buscadores es su correcto etiquetado y nombramiento.

Todas las imágenes creadas con una cámara fotográfica generan archivos con nombres del estilo DMG83545.JPG o similares.

Es decir, que emplean una simple nomenclatura alfanumérica poco interesante y -lo más importante- con nula información que le interese indexar a un buscador como Google.

Porque sí, las imágenes son también indexadas por los buscadores. Google, así como Bing y otros, tienen un motor de búsqueda propio de imágenes. ¿Quién no lo ha utilizado en alguna ocasión?

Cuando introducimos una búsqueda en el motor de búsquedas de imágenes de un buscador, este nos devuelve respuestas de imágenes relacionadas con nuestra búsqueda.

¿Cómo encuentran los buscadores las imágenes y en qué se basan para ofrecer ciertas imágenes como respuesta a nuestra petición?

En varios aspectos. Pero los más importantes a tener en cuenta son dos:

1) Nombra con palabras clave la imagen.

En vez de subir las imágenes tal y como vienen por defecto -con la nomenclatura anterior tipo DMG83545.JPG o similar- asígnales un nombre que incluya una o varias palabras clave relacionadas con la propia imagen y su contexto.

Por ejemplo, supongamos que estas creando una ficha de producto de un modelo de zapato de vestir de caballero, la cual forma parte de una tienda online de venta de calzado hecho a mano en España para señora, caballero y niños.

Bien, la imagen o imágenes a subir podrían tener una nomenclatura similar a esta: “zapato-vestir-caballero-hecho-a-mano-venta-online.JPG”.

Si utilizas varias imágenes para el mismo modelo o bien tienes -como sería lo más normal- varios modelos de zapato de caballero, podrías nombrar las imágenes con variantes similares a la anterior, como por ejemplo: “calzado-vestir-caballero-hecho-en-espana-venta-online”, “zapato-mocasin-caballero-hecho-a-mano-venta-online”, u otros más simples o cortos como: “zapato-caballero-piel-venta-online”.

La combinación es infinita. La idea es que dicha nomenclatura es reconocida e indexada por los buscadores y los usuarios que busquen por estas palabras clave encontrarán tus fotografías en los resultados del motor de búsqueda de imágenes del buscador.

2) Etiqueta correctamente cada imagen.

A la hora de insertar una imagen en tu web, blog o tienda online, especialmente cuando utilizas un gestor de contenidos como WordPress, Prestashop u otros, se abre un cuadro de diálogo donde te solicita cierta información que acompañará a la imagen.

Dicha información suele ser voluntaria y se pueden dejar los espacios en blanco si queremos. Claro, ese es el camino rápido. En definitiva, ¿para qué perder tiempo rellenando esa información que nadie ve, no? Error.

Los apartados de “Descripción” y “Texto alternativo” que encontraremos en dichos cuadros de diálogo sí son detectados y tenidos en cuenta por los buscadores como, por ejemplo, Google. De nuevo, aprovechemos la ocasión para incluir palabras o frases clave en dichos apartados.

Son en apariencia “pequeños” detalles que marcarán la diferencia y conseguirán que, sumados a otros detalles más, nuestros artículos, productos y negocio online sean mucho más visibles.

El secreto del éxito radica en ser sistemático y disciplinados en aplicar estos consejos. Hacerlo siempre, con todas las imágenes.

En el peor de los casos, es decir, en el caso de que ya hayamos creado todos los contenidos y las imágenes ya estén subidas sin optimizar, supondrá -según la cantidad de contenido generado- un arduo trabajo. Pero la inversión bien merecerá la pena.

 


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